28 ago. 2013

Geelhandplaats

Localización / Location: Amberes, Bélgica (2010)
Arquitectos / Architects: OMGEVING cvba (www.omgeving.be)
Enlaces / Links: landezine

La vivienda social en Bélgica posee una connotación negativa para aquellos que viven en los barrios residenciales donde se construyen dichos proyectos. Su presencia puede incluso iniciar el declive económico de las viviendas circundantes. Sin embargo, los esfuerzos conjuntos de los diversos organismos de la administración pública y de los gobiernos locales tratan de evitar estas tendencias negativas. A través de los concursos de arquitectura, algunos de los mejores arquitectos de Bélgica y Europa participan en proyectos que se enfrentan con este desafío. 
Social housing in Belgium is often perceived as a burden for those living in the residential neighborhoods where housing projects are constructed. Its presence can even initiate the economic decline of surrounding private properties. Nonetheless, through joint efforts of various public administration agencies, local governments try to prevent these negative trends. With the help of architectural competitions, we can nowadays observe some of the best architects of Belgium and Europe engaging in projects to confront such challenging issues. Projects like Savonnerie Heymans in Brussels or Jerusalem Social Housing in Schaarbeek are putting many old clichés about living in social housing to the test.
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La vivienda social en Bélgica posee una connotación negativa para aquellos que viven en los barrios residenciales donde se construyen dichos proyectos. Su presencia puede incluso iniciar el declive económico de las viviendas circundantes. Sin embargo, los esfuerzos conjuntos de los diversos organismos de la administración pública y de los gobiernos locales tratan de evitar estas tendencias negativas. A través de los concursos de arquitectura, algunos de los mejores arquitectos de Bélgica y Europa participan en proyectos que se enfrentan con este desafío. 

Sin embargo, no todos los proyectos de vivienda social exigen edificios completamente nuevos. Hay muchos bloques de viviendas existentes que ya ofrecen el alojamiento demandado, y en muchos de estos lugares, la administración pública no tiene los medios para aventurarse en nuevos y ambiciosos proyectos. Por otra parte, algunos de estos edificios están muy bien como están, a pesar de sus imperfecciones y su aspecto anticuado. En algunos de estos casos, los edificios de viviendas sociales desarrollan progresivamente una identidad local específica.
Geelhandplaats en Amberes está entre estos lugares. Construido pocos años antes de la Segunda Guerra Mundial en el norte de la ciudad, dio refugio y se convirtió en hogar de cerca de 170 familias de bajos ingresos. El edificio en sí es un interesante ejemplo de la arquitectura multi-residencial de la época. Pero al contrario de sus contemporáneos, no es un edificio singular, rodeado de espacios verdes, sino que se trata de un gran patio rodeado de bloques continuos de viviendas de seis pisos de altura.

El espacio abierto que se encuentra en el medio de los bloques es una pieza clave pieza del proyecto. No sólo proporcionan puntos de vista y luz del día a los apartamentos, sino que también crea una plataforma para las interacciones sociales entre los vecinos. En este sentido, es el corazón del proyecto.

La desproporción entre el número de habitantes y el espacio libre disponible, sin embargo, llevó a su constante abuso y a su deterioro. Al ser la única plaza pública abierta en el barrio (o al menos semi-pública) atrajo a habitantes de una zona mucho más amplia. Personas de diferentes edades y culturas utilizan este espacio para interactuar y simplemente pasar el rato, dando al lugar un aura especial que vale la pena preservar.
Sin embargo, la captura de una atmósfera tan efímera requiere algo más que iniciativas legislativas o las típicas estrategias de renovación. Para los autores del proyecto, tenía que ser una composición independiente de otras referencias visuales mundiales. Una obra que se toma la libertad de alterar el espacio y su experiencia de forma más conspicua, reflejando las condiciones sociales y culturales de la sociedad local.
Por lo tanto el lenguaje que se utiliza tradicionalmente en un entorno urbano tuvo que ser abandonado y reemplazado con un vocabulario alternativo, perteneciente a la dialéctica del arte abstracto. Obras de Karl Benjamin y Gene Davis se convirtieron en puntos de referencia para el diseño de la transformación de la superficie del patio de Geelhandplaats en una pintura monumental o tapiz.
La "alfombra multicolor" está realizada con diferentes tiras de goma, siguiendo la suave pendiente de la plaza. La pendiente artificial fue diseñada para desincentivar a los adolescentes y a los jóvenes de la práctica intensiva de actividades deportivas y para garantizar la seguridad de las familias con niños pequeños. La calidad blanda y porosa del material de pavimentación mejoró significativamente también el confort acústico de los apartamentos circundantes. 
La mayoría de las obras de arte tienen una vida propia, que por lo general se deslinda de nuestra realidad cotidiana, si bien están contenidas dentro de un límite que nos permite comprenderlas. Un simple marco tiene el poder de trazar una línea entre la fantasía y la realidad, aumentando al mismo tiempo la importancia de la propia obra de arte. En Geelhandplaats, el colorido tapiz encaja en un paspartú de ladrillo marrón y hormigón blanco que ayuda a acentuar la fuerza de la pieza central. La zona periférica absorbe también las instalaciones de mantenimiento, la recogida de basuras y el acceso de las ambulancias o los bomberos. Este contraste entre lo técnico y lo formal, con lo abiertp y lo libre pone de relieve lo que es realmente importante: la vida pacífica y gozosa de la comunidad urbana local.

La revitalizada Geelhandplaats es sin duda un excéntrico elemento en el rompecabezas urbano de Amberes. Su diseño atípico y su peculiar mirada van más allá de los clichés y estereotipos habituales, allanando el camino hacia una nueva identidad para el barrio. Se trata de un proyecto de "rehabilitación profunda", que en este caso no sólo rehabilita las características físicas del espacio, sino que también inicia una nueva percepción del lugar, teniendo en cuenta un sinnúmero de interpretaciones.
Para algunos, Geelhandplaats recuerda el paisaje rural de Flandes, mientras que para otros refleja la vitalidad y diversidad de una ciudad contemporánea. De hecho, no trata de representar nada, sino que es lo que es, igual de presente que la gente y todo lo que le rodea. 
Social housing in Belgium is often perceived as a burden for those living in the residential neighborhoods where housing projects are constructed. Its presence can even initiate the economic decline of surrounding private properties. Nonetheless, through joint efforts of various public administration agencies, local governments try to prevent these negative trends. With the help of architectural competitions, we can nowadays observe some of the best architects of Belgium and Europe engaging in projects to confront such challenging issues. Projects like Savonnerie Heymans in Brussels or Jerusalem Social Housing in Schaarbeek are putting many old clichés about living in social housing to the test.
It only shows that striking architecture itself can help to revive many urban neighborhoods. Still, not all social housing projects call for completely new buildings. There are many existing housing blocks that already provide accommodation to those in need. And in many of these places, public administration hasn't the means to venture into new and ambitious projects. Moreover, some of these places are just fine the way they are, regardless of their imperfections and their dated look. In some of these cases the social housing buildings somehow “grow on” their inhabitants, progressively developing a specific local identity.
Geelhandplaats in Antwerp is amongst these places. Built just a few years before World War II in the northern parts of the city, it gave shelter and became home to about 170 low-income families. The building itself is an interesting example of the multi-residential architecture of that period. But contrary to its contemporaries, it isn't a singular building, surrounded by green open spaces; instead it is a large open courtyard surrounded by six-story high, continuous housing blocks.
The open space in-between the tall blocks is a keystone of the project. Not only does it provide views and daylight for the apartments, but it also creates a platform for social interactions between neighbors. In this sense it is the heart of the housing project.
The disproportion between the number of inhabitants at Geelhandplaats and the available open space, however, led to its constant abuse which ultimately brought the inner-courtyard to a very poor state. As the only open public square in the neighborhood (or at least semi-public) it no doubt attracted citizens of the much wider area. People of different ages and cultural backgrounds used this space to interact and simply hang-out, giving the place a special aura worth preserving.
Yet capturing such an ephemeral atmosphere required something more than legislative initiatives or typical revival strategies. It had to be a composition that could exist independently of any visual references in the world. A work that takes the liberty to alter the space and its experience in more conspicuous ways, reflecting the social and cultural conditions of the local society.
Hence the traditional language of an urban environment had to be abandoned and replaced with an alternative vocabulary, which can be found in the dialectics of abstract art. Works by Karl Benjamin and Gene Davis became benchmarks for the new design transforming the surface of the Geelhandplaats courtyard into a monumental painting or tapestry.
The "colorful carpet" is made out of various rubber strokes, rolled out one after another, following the gentle slope of the square. The slope itself was artificially engineered to discourage teenagers and young adults from intensive and rough sport activities and as a result also to ensure the safety of the target group of families with small children. Introducing soft and porous paving material also significantly improved the acoustic comfort of the surrounding apartments.

As most artworks have a life of their own, usually distinguished from our everyday reality, they are understandably contained within a boundary which allows us to comprehend it. A simple frame has the power to draw a line between fantasy and reality, simultaneously increasing the importance of the artwork itself. At Geelhandplaats too, the colorful tapestry fits into a passe-partout of brown brick and white concrete which helps to accentuate the strength of the central piece. Through its ordinary character, the peripheral zone of the courtyard acts as a no-mans-land but accommodates such facilities as maintenance, garbage collection and access for ambulances or the fire brigade. This distinct contrast between the technical and formal, and the open and free brings to the fore that which is really important here: the peaceful and joyful life of the local urban community.
The revitalized Geelhandplaats is definitely an eccentric element in the urban puzzle of Antwerp. Its atypical design and peculiar look clear the environment of the usual clichés and stereotypes, paving the way towards a new identity for the neighborhood. We could call it a "deep rehabilitation" project, which in this case not only rehabilitates the physical features of the space but also initiates a new perception of the place, allowing for countless interpretations.
And so, for some, Geelhandplaats is reminiscent of the Flemish rural landscape, while for others it reflects the vitality and diversity of a contemporary city. In fact, it doesn't try to represent anything; it is what it is, present like the people themselves and everything around them.

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