12 abr. 2013

Centro de educación especial en el C.E.I.P. “La Charca”

Localización / Location: Miranda de Ebro, Burgos, España (2008)
Arquitectos / Architects: [A3GM] Arquitectos (http://www.a3gm.es)
Este centro de educación especial se proyecta en una parcela de borde urbano en la que existen otras edificaciones de uso educativo. La posición que ocupa en el extremo oeste del conjunto sugería una propuesta de una cierta autonomía y ajustada de tamaño. Aparece también la importancia de la cubierta del nuevo edificio como imagen desde los bloques residenciales contiguos, mientras que las fachadas laterales configuran un fondo para la zona de patios de juego.
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Este centro de educación especial se proyecta en una parcela de borde urbano en la que existen otras edificaciones de uso educativo. La posición que ocupa en el extremo oeste del conjunto sugería una propuesta de una cierta autonomía y ajustada de tamaño.
Aparece también la importancia de la cubierta del nuevo edificio como imagen desde los bloques residenciales contiguos, mientras que las fachadas laterales configuran un fondo para la zona de patios de juego.
El programa incluye tres aulas docentes, un aula polivalente, un despacho, servicios higiénicos, cuarto de instalaciones y armarios de almacenamiento de material diverso. Y, en el exterior, porches y una zona de juegos. El programa se acomoda en cuatro crujías, una de las cuales se desliza paralelamente a las demás hasta generar un espacio de recreo protegido y el acceso principal del edificio. Con este gesto se consigue igualmente encajar el centro en un espacio muy ajustado, condicionado por el camino de aproximación al resto de edificios docentes y por una torre de media tensión situada en el perímetro de la parcela.
El edificio se configura como una caja prismática en la que se producen vaciados en dos de sus esquinas, generando el acceso principal y las aberturas de las aulas, protegidos en ambos casos por un plano volado de porches. Junto al acceso se proyecta un espacio vestibular que comunica directamente al aula polivalente y, a través de un corredor, con el resto de aulas y espacios servidores. 
El espacio interior, despojado y sencillo, se enriquece mediante un patio que surge en el deslizamiento de las piezas y que articula las circulaciones principales del edificio. 

Esta sencillez, acorde a la escala de la propuesta, se evidencia en el propio sistema estructural de cerámica aligerada, en el que los muros de carga son, a la vez, elementos de separación de las aulas. Muros que, desde su desnudez, aportan la textura de sus piezas a los espacios que definen, velados únicamente por una capa de pintura.
Los falsos techos se ejecutan en las aulas y pasillos a base de paneles de fibras de madera aglomeradas con cemento, y recercado con escayola lisa. En zonas de servicio el falso techo es desmontable de escayola sobre perfilería oculta, recercado con escayola lisa. Los suelos son de goma natural pegada, y de terrazo pulido en el cuarto de calderas.
En el exterior, una epidermis ventilada de paneles coloreados reviste completamente las fachadas más expuestas. A través de perforaciones diminutas practicadas en algunas de las placas, se introduce luz natural en los espacios servidores al tiempo que se hace posible la renovación del aire contenido en los mismos, sin comprometer la intimidad de los usuarios. En el frente de las aulas esta piel y el cerramiento que la soporta desaparecen. En su lugar el vidrio montado sobre una carpintería de aluminio inunda de luz el espacio, efecto que puede matizarse con el accionamiento de persianas motorizadas de chapa microperforada.

Un pavimento de caucho, blando y amable, adaptado a una minúscula orografía de montes gemelos, tapiza el exterior inmediato a las aulas, configurando un espacio lúdico seguro.

Las características constructivas del edificio potencian la sencillez del sistema de muros de carga de piezas cerámicas aligeradas y forjados prefabricados, con grandes planos acristalados matizados por celosías y protegidos por vuelos, la cubierta invertida, los materiales de revestimiento derivados de la madera, el caucho natural, etc.
Los criterios de ahorro energético aplicados en el proyecto han sido: minimizar las pérdidas de calor a través de los cerramientos y cubiertas (fachadas ventiladas y cubierta invertida) y disponer los huecos en las mejores orientaciones, controlar el funcionamiento de la calefacción por suelo radiante para evitar el sobrefuncionamiento de la misma, incorporar de forma controlada la radiación solar directa para caldear los espacios habitables, y acondicionar de forma pasiva los espacios habitables en período estival mediante los vuelos de las cubiertas.

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